Foto extraída del diario electrónico El Nuevo Diario, Managua-Nicaragua.martes, 12 de diciembre de 2006
domingo, 10 de diciembre de 2006
14:15 la hora del postre (Don Sata)
No fue encarcelado. Murió en la impunidad.
Es obvio que nada se soluciona muerto el chacal, pero lo que importa es como será recordado por la mayoría: como lo peor que le pudo pasar al país. Ni las mentiras de la prensa burguesa podrán hacer olvidar ni quitar el odio contra el representante más significativo del fascismo en Chile: Augusto José Ramón. Eso es lo que importa (por ahora).
Dicen que el país está dividido. Extraña división, al menos en Stgo.: entre los 50 pelagatos afuera del Hospital Militar y las miles de personas que estaban desde Plaza Italia hasta La Moneda (unas 13 cuadras, aprox.) Mucha, pero mucha gente...y cada vez llegaban más
La prensa burguesa destacó los actos de violencia en el centro. Yo estuve buena parte de la tarde en el sector y lo que vi fue mínimo (tan insignificante que ni lo comentaré), en proporción con la cantidad de gente que observé.
Nuestras costumbres hacen que tengamos una actitud triste ante la muerte de un ser querido y el celebrar la muerte de alguien es visto como una ofensa muy grande. De eso se trataba todo, eso justificaba el festejo. Se burló en nuestra cara cuando llegó de Londres parándose de su silla de ruedas y con los brazos en alto. Decía que los DD.DD. no existían y que se mataron entre ellos, nos humilló en sus calabozos, en el estadio Nacional, Villa Grimaldi, Pisagua; nos expulsó de nuestra tierra, nos dejó en condiciones infrahumanas...ufff...Ahora nos burlamos de él: ante el dolor de su familia, destapamos vino, champán, cerveza o lo que salga y cantamos: "Lucía, al Tata, entiérralo con caca".
Valoro la vida, pero no la de todos, mi moral no está subordinada ni a Cristo ni a ningún otro superhéroe de ficción, por eso mi festejo está libre de culpas estúpidas y mi corazón se alegra con la muerte de uno de los tantos gusanos que le quitaron la dignidad al pueblo y lo hizo caer hasta lo más hondo de las cavernas.


