
Desde hace mucho tiempo hay algo que me molesta, que me taladra los oídos. Es un chillido que no me deja, ese es el ruido de mi nombre: Róbinson.
¿Por qué Róbinson para alguien de apellido español? Al menos lo dejo en castellano incluyéndole una tilde. No debería quejarme tanto porque ahora es peor, existen los Brian Soto, los Jhonny Herrera y más. En el fondo no es tanto el nombre, sino como me llaman.
Primero el diminutivo: Robin...no me molesta, aunque siempre suena mejor escuchar cómo realmente te llamas. Lo que lo ha hecho enfermante es que cada vez que alguien sabe mi nombre se detiene para decirme una y otra vez esta idiotez: "Robin, ¿dónde dejaste a Batman?" ¡¡¡VEINTIOCHO AÑOS ESCUCHANDO LA MISMA CANCIÓN!!!! A esto se agrega el personaje Robin, un ser timorato, anodino, tras la capa del hombre-quiróptero. Lo más grotesco es ver quienes dicen la frasesita, imbéciles con carencias de materia gris, y sus rostros cansados, como diciendo: "disculpa, pero no se me ocurre que más decir"
Y también están los payasos que me dicen "Robinson Crusoe" y sus variantes como "Robinson Crusoe la calle", "Robinson Crusoe la esquina" y más bobadas dignas de humoristas como Ronco Retes y Mandolino...Robinson Crusoe, ese maldito gusano que esclavizó a Viernes, me comparan con personajes tan indignos. También me dicen "Robin Hood"...¡Hasta Cuando! ¡Es demasiado tiempo escuchando lo mismo! Va a llegar un día en que me digan Robin Hood, Crusoe, o dónde está Batman y haré que el "ingenioso" pruebe el sabor de mis puños.
Pero sé que no estoy solo, deben haber personas que les pasa lo mismo que a mí, que se molestan porque no los llaman por su maldito nombre. O si no para qué tanto trámite en el registro civil, sumergirte en una pila bautismal diciendo tu nombre para que cualquier microcéfalo te llame como se le de la regalada gana.